Cómo terminan las cosas.

Y aquí les cuento cómo terminan las cosas.

Pasan 2, 3, 4 ó 5 meses, él es diferente, te pones celosa, odias a sus amiguitas, en especial a una, ya no te contesta rápido, las llamadas que solían durar horas, simplemente ya no existen; y ya no es tan lindo como solía serlo contigo.

Empiezan las peleas, las inseguridades, por cualquier cosa discuten, y finalmente terminan.

Tú te sientes mal, tratas de que todo vuelva a ser como antes… Pero no puedes.
Quieres odiarlo pero no puedes, es porque esa persona logró sacar el mejor lado de ti, ese que pensabas que jamás sacarías.

Y de pronto “no me hables, hoy no”.

Entonces comprendes que lo mejor es dejar ir.
Lo que pasaron se olvida, queda un vacío.
Los momentos que fueron mágicos quedan en una orilla a un costado de la nada.
Y tú tienes que continuar.

Crees haber olvidado a esa persona, o al menos lo intentaste, pero vuelves a aquel lugar donde una vez estuvieron juntos, bien dicen que siempre es levemente siniestro volver a los lugares que fueron testigos de un instante de perfección; pues en ese momento vuelves a recordar, una ola de recuerdos inunda tu mente y te lleva a las lágrimas, tratas de contenerlas, pero es inútil.

Sabes que no estás sola, que hay chicos a los cuales les atraes, que harían cualquier cosa por hacerte sonreír, pero a ti simplemente no te importa porque tú sólo quieres a ese chico.

Decides darte la oportunidad de estar con alguien más, así lo has decidido, entonces cae la noche, recibes una llamada de él y nuevamente caes en el juego.

Media hora de una llamada es suficiente para volver a caer, para estar con esa persona una vez más. Sabes perfectamente que las cosas no volverán a ser como solían serlo, porque de alguna manera ambos rompieron poco a poco ese lazo perdiendo así la oportunidad de un nuevo comienzo, sin embargo quieres intentarlo aunque sea por última vez.

De algún modo eres masoquista, sabes que te estás haciendo daño, que cada que vez que hablan acabas muriendo un poco más, pero lo disfrutas, amas esas charlas que cuando llegan a su fin vuelves a pensar en querer estar con él.

Cada día las dudas crecen, te preguntas si es la persona indicada, tus amigos te dicen que lo dejes ya, tus amigas te dicen lo mismo y tú simplemente ya no sabes qué hacer.

Te sientes confundida, porque mientras un chico te escribe poemas, canciones, te levanta el ánimo, otro te enseña a jugar, te da ánimos, te alaga, otro te ve, no deja de decir lo que le gusta de ti y no te deja estar triste, otro más se queda despierto cuando no puedes con tu insomnio, te consuela cuando lo necesitas y a pesar de tus berrinches, cree que eres hermosa; y tu chico sólo sientes que no se preocupa por ti, que no sabe lo que te está sucediendo, dice que quiere estar contigo, volver a una buena relación y tú sólo dices que sí, pero sientes que no será así, que en cualquier momento todo se irá a un pozo del cual será difícil salir, otra vez.

Entonces ya no sabes qué sentir ni qué decir.

 

-Saraí Salame.

 

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